Hoy empiezo este Blog con el compromiso de mejorar cada día un poco más, tanto en lo artístico como en lo humano y, especialmente, de defender a ultranza la sensibilidad en un mundo que pareciera tender hacia el individualismo cada vez más salvaje.
Empecé a interesarme por el trabajo artesanal a los 6 años. Aprendí a tejer tricot y a bordar de la mano de mi madre en las vacaciones de verano. Su hermana, mi inefable tía Lola, solía pasar largas estancias en mi casa, durmiendo a mi lado en la "cama extra" de mi dormitorio. Su arte era fascinante y yo seguía sus dedos laboriosos con toda la atención de la que era capaz.
El arte del crochet me fue otorgado gracias a una ilustre desconocida en una siesta de verano en Cañuelas. Yo la veía tejer con esa rara aguja torcida en la punta y no entendía cómo era posible. Con un ovillito y una aguja extra me enseñó pacientemente un estilo que jamás me abandonaría y del cual me declaro absolutamente apasionada.
Luego vinieron las filigranas, las colchas, los collares y, casi sin darme cuenta, quedé atrapada por el mundo de las mostacillas y la bijouteríe. Y luego el tapiz bordado, y luego el macramé, y luego las técnicas combinadas, y luego el reciclado de papel, y luego el telar, y luego el plástico reutilizado, y luego...
Y mañana, quién sabe qué traerá. Pero yo seguiré aquí, aprendiendo cada día algo nuevo, para seguir creando calor y belleza con tiempo y amor.
Gracias por compartir este espacio conmigo.
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